Hace bastante no pasaba por aquí… “Mi regreso – Parte 1”

Hace mucho tiempo no venía por aquí, así que me pareció genial volver a escribir un post con esta imagen  de Nueva Zelanda. ¿Por qué? No sé, quizá simplemente porque se asemeja a un camino que llega a alguna parte, como yo estoy haciendo ahora, al regresar a escribir. Quizá también puede ser porque me atacó la nostalgia, y las Fotos de Google, me recuerdan a cada momento donde estuve en un  día como hoy, pero de diferente año. Muchas pueden ser las razones por las que haya querido compartir esta foto con ustedes.  Aunque en mi interior, apuesto todos los movimientos de mis dedos, a que solo fue porque me trajo buenos recuerdos de mi viaje y pensé que tal vez, podía volver a estar ahí por unos momentos, aunque fuese solo a la distancia, soñando con los pensamientos y el alma…

Hago un paréntesis, y les cuento que esta foto fue tomada en Cape Reinga, Isla Norte de Nueva Zelanda. Se lo conoce como “Punto de Encuentro”, ya que marca la separación entre el Mar de Tasmania por un lado, y el Oceano Pacífico por el otro. ¡Un poquito de geografía no viene mal no? 🙂 🙂

Efectivamente, esta foto la tomé hace dos años atrás. ¡Increíble como pasa el tiempo! Viajaba sola, en un país con un idioma diferente, ¿Y saben qué? ¡No sentí miedo ni una sola vez! Nunca temí por mi vida ni por mis pertenencias. Cada día aprendo más, sobre que en la vida no hay nada escrito”, nada asegurado. Estando a más de 12.000 km, nunca imaginé que el peor día de mi vida, sería en mi propio vecindario, en Argentina, apenas a 20 cuadras de casa..

Como ya han podido leer en la sección “Mi intoxicación”,  tuve un gravísimo accidente, en diciembre de 2015. Una intoxicación por monóxido de carbono y posterior inhalación de humo y gases tóxicos emanados de  un incendio, cambiaron mi vida para siempre. Y esta es una de las cosas sobre las que no tengo tampoco ninguna una duda…

Cuando comencé esta especie de blog o sitio informativo, sólo habían pasado 4 meses desde ese día. Eran tantas las cosas que no sabía,  y tantas otras que a su vez tenía y pensé que las conservaría…

Pensaba que los doctores que me habían atendido estaban locos. ¡Dos años para poder recuperarme! Les juro que no les creía. ¡Si hasta estaba haciendo planes para volver a trabajar! Pero no, las cosas no sucedieron como las imaginaba, o como las quería. Pero ya de eso les voy a hablar después, en la segunda parte de este regreso.

Como les conté más arriba, en este tiempo también perdí muchas cosas. Pero no me refiero exclusivamente a lo económico o a las oportunidades. Más bien, estoy pensando en las personas que quedaron en ese camino que inicié contra mi absoluta voluntad, aquel 15 de diciembre de 2015. Es muy raro como me cuesta poner el año de mi accidente, los dedos se me cuelgan en el “2016”, y tengo que retroceder y poner “2015”. Es como si me negara a aceptar que ya han pasado casi 17 largos meses.

Pero como les iba diciendo, hubo mucha personas que quedaron en esa sala de hospital. Que no me acompañaron como pensé que lo harían o como me habían prometido. Y una de esas personas, fue mi pareja. Pero creo que ya se hizo un poco larga esta entrada para explicar los motivos de lo que pasó…  Quizá en la segunda parte me anime a hacerlo. Además son las 8.13 am y aún no he dormido. Ya que tenía que hacerme nuevos estudios, decidí pasar de largo y quedarme despierta. Ya se me están cerrado mis ojitos, pufff.

En fin, solo quería volver a escribir por aquí. No porque tenga muchos seguidores, ni nada más cercano a eso. Sino que tal vez necesitaba desahogarme, pensar, volcar todo lo que siento. No les voy a mentir (¿será que estoy hablando exclusivamente con mi subconsciente?. Que bueno, debe ser que la terapia ha comenzado a funcionar, :)). Nuevamente, no les voy  a mentir, habrá días que mis textos serán tristes, otras veces serán alegres, o informativos. Pero en fin, es lo que necesito sacar para curar, para sanar  y para creer que los Milagros aún existen…

Hasta la próxima…