PREGUNTAS O DUDAS

Desde que ocurrió el accidente, tuve muchas preguntas dando vueltas por mi cabeza. No sólo me invadían las dudas respecto de cómo me había intoxicado, porque al día de hoy aún no logro recordar ese momento, sino que también tengo y sigo teniendo muchas inquietudes en relación a mi recuperación.

Pienso que quizás vos que has llegado a esta páginas, tengas las mismas dudas que yo y encuentres en este espacio una respuesta a tus preguntas.

Si has pasado por un envenenamiento por monóxido de carbono y has tenido o tienes dudas diferentes de las aquí expuestas, te invito a que las envíes a victimasdelmonoxidodecarbono@gmail.com y  pronto las estaré subiendo a esta sección o al Blog.

Alguna de las siguientes, son las dudas o a preguntas que me surgieron, e incluso hoy me siguen dando vueltas por mi cabeza:

  • Saturación de oxígeno en sangre: bueno, esta es una cuestión que me ha acechado y me sigue acechando desde que ocurrió el accidente. Resulta que es importante saber cuanto saturamos de oxígeno en sangre, porque eso implica saber si la hemoglobina que transporta el oxígeno está haciendo un buen trabajo. Una persona sana satura entre 95% y 100%. En mi caso, con asistencia de oxígeno con cánula nasal, saturo entre 94% y 96%, todo depende también del clima, porque si está húmedo, puede que sature menos. Cuando me quito el oxígeno, estoy saturando en reposo 91% o 92%, el cual baja cuando realizo una actividad por más simple que sea, por ejemplo, caminar unos pocos metros. La razón de ello es que al movernos, nuestros músculos necesitan más energía, y por ende, más oxígeno. Los pulmones y el corazón van a trabajar más para poder realizar la actividad que le ordenamos a nuestro cuerpo. Para realizar esta medición utilizo un oxímetro, que es un aparatito que se pone en el dedo.
  • Tos crónica y flema: a cuatro meses del accidente (abril 2016), sigo teniendo mucha tos y flema. Aparentemente, los pulmones que en mi caso resultaron gravemente afectados, a modo de defensa reaccionan, produciendo tos y flema. Al día de hoy, sigo con tratamientos con antibióticos para tratar de eliminar estos síntomas. Por lo que estuve leyendo en casos similares, es una reacción normal, pero la duración de los mismos, depende de cada organismo.
  • Taquicardia: una persona común puede llegar a tener entre 60 y 80 lpm (latidos por minuto). No sé aún por qué, pero desde mi intoxicación, tengo entre 110 y 120 lpm estando en reposo, lo que se conoce como taquicardia. Cuando hago ejercicio, aumenta mucho más. ¿La razón? Pues, al haber menos oxígeno en nuestros pulmones por un lado, y aumentar la demanda de ejercicio por el otro, el corazón bombea sangre a una velocidad más rápida, para tratar de compensar esa falta de oxígeno, lo que se conoce como hipoxemia. Cuando realizo alguna actividad que me fatiga, puede que los lpm aumenten. Llegué a tener 152, que para mí era mucho.
  • Corticoides: a raíz de que mis pulmones quedaron muy inflamados, los doctores me prescribieron corticoides. Estos se utilizan para muchas enfermedades. Aparentemente en mi caso, ayudan a que los pulmones se desinflamen y pueda respirar mejor. Ahora bien, ¿cuáles son los efectos de tomar estos medicamentos? El más típico es el Síndrome de Cushing. Si has tomado corticoides, habrás notado que se te comenzó a hinchar la cara (la llamada cara de luna), la parte baja de la panza y la espalda y se te formó como una “joroba de búfalo”, como se le suele denominar; también seguro habrá cambiado tu humor, tu apetito habrá aumentado con lo que habrás ganado peso  y comenzaste a retener líquidos. Bueno, el culpable de todo eso es Cushing 🙂 A cuatro meses, he terminado de tomar los corticoides, así que veremos si mi cara y mi cuerpo vuelven a la normalidad. Sólo necesitas saber que como la cortisona es una hormona que el cuerpo produce por sí solo, no podemos dejar de tomar los corticoides de un momento para el otro. Hay que ir bajando la dosis de a poco, hasta que nuestro organismo se acostumbre de nuevo a producirla. Pero ojo! El médico debe decidir la forma en que te los va a ir quitando. Pregúntale a él.
  • Fatiga al mínimo ejercicio: Este es otro de los síntomas que siento día a día. Okay, la saturación está “normal” (en mi “normal” debería agregar) al igual que la frecuencia cardíaca, sin embargo al caminar unos pocos metros, al hablar demasiado, entre otras actividades, siento mucha fatiga, como si hubiese corrido diez cuadras sin parar. Aún no sé por qué se debe. Quizá son los pulmones que aún no están curados, o quizá se deba a que pasé mucho tiempo en cama debido también a las limitaciones de poder hacer ejercicios. Es como un círculo, no hago ejercicio porque me falta el aire, y me falta el aire porque hago ejercicio. En fin, si te  sucede, ya somos dos entonces
  • Cámara hiperbárica:  como lo comenté en otra parte de esta página, (click aquí), es indispensable que dentro de los 14 días de sucedido el accidente, hagas unas sesiones de cámara hiperbárica. Yo hice tres. La primera fue en una monoplaza, y las restantes en una biplaza. La toxicóloga que me atendía, me acompañó en estas últimas, porque no había tenido un buena experiencia en la primera. Sesiones en la cámara te ayudarán a eliminar todo el monóxido en sangre y a reducir las posibilidades de la aparición del síndrome tardío.
  • Tiempo estimado de recuperación: esta pregunta se la he hecho a médicos, fisioterapeutas, neumonólogos, toxicólogos, y nadie sabe responderme. En un primer momento me han dicho que un paciente intoxicado con monóxido de carbono tiene un período de recuperación de un año. Pero no te asustes, también todo depende de como reaccione nuestro organismo. Como me dijeron una vez, no hay enfermedades, sino enfermos. Por lo que solo tú organismo será el que marque el fin de esta lucha. Me dijeron que gracias a que era una persona saludable, que no fumaba y que hacía ejercicio, fue que logré superar esa noche terrible. Todo depende también de cuánto monóxido inhalaste, el tiempo de exposición y como responde tu cuerpo.
  • ¿Por qué a mí?: esta pregunta no se trata de síntomas o cuestiones médicas, pero me la formulé muchas veces. Y es que, no hay respuestas. Es algo que pasó. No tiene explicaciones. Sé que muchas veces te vas a ir a dormir pensando qué hubiese pasado si hubiese hecho tal o cual cosa, o si no hubieses ido a ese lugar,  o vas a intentar buscar respuestas a preguntas tales como ¿por qué no le pasó a otro? ¿voy a mejorar¿ ¿cuando?. Y quizá no encuentres las soluciones a tus dudas. Si a veces te invade la tristeza, no dudes en hacer terapia psicológica. Nada mejor que el espacio que te brinda un psicólogo para descargar todos tus miedos. Si no sabes ya que hacer por estar tanto tiempo en la cama, busca actividades. Lee un libro, pinta, incursiona en la música, aprovecha para estudiar, para emprender. Y sobre todo piensa que no estás solo. Que este es un proceso largo, pero si tiene suerte, siempre tendrás a una familia de fierro que te acompañará en cada estadio de tu recuperación. Y quizá como yo, tengas amigos que valen la pena, y que con un solo mensajito preguntando como estás, te alegrarán muchísimo el día. ¡Fuerza! ¡Que ya ganamos muchas batallas contra el monóxido!